Publicación: Utilización de fibra de piña como reemplazo de madera comprimida en el diseño de muebles
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Castro Reyes, Carol
Director de Tesis
Co-director de Tesis
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Resumen
En la región de la Cuenca del Papaloapan específicamente en el municipio de Loma Bonita, Oaxaca se encuentra la principal región productora de piña a nivel nacional; durante el procesamiento de este fruto se obtiene una enorme cantidad de desperdicios los cuales representan un gran problema de índole ambiental. Con base en diferentes estudios, del total del fruto apenas es utilizado el 30 % en consumo humano y el restante es considerado como desecho [3](incluida la cáscara, corona, bagazo, etc...). En este sentido, en el presente proyecto, se visualizó una propuesta de utilización de estos desechos agroindustriales. Contempla el diseño de muebles a partir de la cáscara de la piña. Con esto, se pretende dar una opción para la transformación de los desperdicios, planteando una alternativa para mejorar los ingresos de los pequeños productores de la región. En este proyecto se ha verificado que existen aplicaciones con la fibra de la piña en la realización de textil y de papel pero no hay indicios de tableros aglomerados con esta materia prima, por tal motivo se pretende ser parte aguas al diseñar productos con la fibra de la piña. Se realizó un sondeo con la finalidad de determinar cualitativamente aspectos relacionados con las preferencias en cuanto a muebles manufacturados a partir de fibras naturales. Los encuestados mencionaron las principales características que deberían poseer dichos muebles considerando sus necesidades particulares; así mismo, indicaron que una de las principales razones para adquirir un mueble fabricado con este material sería para cuidar el medio ambiente.
La siguiente etapa consistió en la recolección de la cáscara de la piña con los micro empresarios (principalmente, productores de jugo de la región), los cuales facilitaron la obtención de esta materia prima. Se inicio a triturar la cáscara de la piña utilizando una trituradora de forraje. La fibra fue sometida a un proceso de secado por convección natural por un periodo de tiempo de 20 días. Después de este intervalo, se observó que las fibras deshidratadas estaban aglomeradas, por lo cual fueron sometidas a un nuevo proceso de trituración para eliminar dichos aglomerados. Para formar los tableros aglomerados se utilizaron tres resinas diferentes: resina natural, resina polivinílica y resina fenólica; en estas pruebas se obtuvieron tableros aglomerados en los cuales las resinas cubrieron completamente la fibra. Los tableros de aglomerado obtenidos fueron sometidos a diferentes pruebas para determinar sus propiedades. Se verificó la resistencia mecánica a la flexión (ensayos realizados en la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Azcapotzalco), además se realizaron ensayos de intemperismo para observar el comportamiento del material a condiciones ambientales y finalmente se realizaron diferentes pruebas de acabados superficiales (utilizando diferentes esmaltes y resinas). Estas pruebas indicaron en primer lugar que aunque la resistencia a la compresión era ligeramente inferior a la que presenta un tablero aglomerado a base de madera, la resistencia es más que suficiente para diseñar y desarrollar una línea de muebles con este material. La resistencia limitada se debió a que el prensado fue realizado de forma manual (utilizando un gato hidráulico de 2 toneladas, o en diferentes pruebas utilizando un sistema sin presión), esto se confirmó posteriormente al realizar un ensayo con una prensa hidráulica (se utilizaron 15 toneladas) observando que la resistencia prácticamente se duplicó.
